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sábado, 24 de abril de 2010

Federalismo en España. Tercera Parte

Continuamos el estudio sobre el federalismo en España.

En pleno Sexenio Democrático el federalismo español adquirió un tono revolucionario acusado. Una de sus facetas fue el movimiento cantonal, del que hemos dado cuenta en un artículo anterior. Mientras ocurría este movimiento en la Asamblea en Madrid se estaba discutiendo un proyecto de Constitución Federal. Dicho texto constitucional organizaba al país en quince estados federales más Cuba y Puerto Rico. Dicha Constitución nunca entró en vigor, aunque merece nuestra atención.

Cuando Pavía se pronunció en 1874 los defensores más radicales del federalismo fueron perseguidos, se cerraron sedes y se llegó a deportar a muchos de sus dirigentes y seguidores. Pero el federalismo había calado mucho en muchos sectores sociales, como hemos visto en el artículo anterior, y su presencia no decayó en muchos lugares. El problema provenía, curiosamente, de dentro, de la división interna, que impidió organizarse de forma coordinada. La Restauración había conseguido mantenerlo fuera del Parlamento.

Hacia 1880 el federalismo consiguió reestructurarse y organizarse, pero siguieron las divisiones entre los más radicales y los más pragmáticos o posibilistas. Por otro lado, es el momento del surgimiento de los nacionalismos no españolistas, como el gallego y, sobre todo, el catalán.

Pi y Margall siguió siendo la gran cabeza del federalismo. De esta época es su obra más conocida, Las Nacionalidades (1876), donde defenderá un proyecto de pacto federal. Cuando falleció en 1901 el Partido se dispersó. A pesar del fracaso las ideas federalistas no decayeron, permanecieron como una forma distinta de organizar o vertebrar a España. En realidad, el autonomismo establecido en la Constitución de 1931 recoge parte de este ideario, aunque se creó un estado unitario. Salvando el tiempo y las circunstancias, pueden llegar estas ideas, en cierta medida, hasta el moderno Estado de las Autonomías. Lo que es evidente, es que fue un proyecto alternativo al del centralismo.

jueves, 22 de abril de 2010

Federalismo en España. Primera Parte

En el artículo anterior se alude al federalismo y en este país siempre está candente la cuestión de la vertebración del Estado. Así pues, quizás no venga mal, dentro del apartado de estudio de ideologías de este blog o cuaderno, acercarnos al federalismo español.
El federalismo es una ideología que aparece en España como alternativa al centralismo triunfante en la Revolución Liberal. En la España del siglo XIX dicho federalismo se asoció desde el principio al republicanismo, aunque no todos los defensores de la República fueron federalistas.
El federalismo consideró que la organización del Estado debía proceder desde la autonomía de los estados, provincias o unidades territoriales que constituían la Península Ibérica. En este punto, no cabe duda, que entroncaba con las ideas del Iberismo.
Surgió el federalismo en el seno de las Juntas Progresistas y Revolucionarias de la década de los años cuarenta del siglo XIX. En la década siguiente, destacaría en la formulación teórica del federalismo uno de los intelectuales y políticos españoles más destacados de todo el siglo, Pi y Margall. En ese momento, planteaba una serie de ideas contrarias al autoritarismo que regía las relaciones políticas por un pacto entre hombres libres e iguales. Dichos pactos irían realizándose sucesivamente hasta coneguir la federación de hombres libres. Esa sucesión comenzaba en el mismo individuo, ya que, era muy importante la libertad y la autonomía del mismo, luego el pacto sería con otros individuos, en el municipio, la región, hasta la federación.