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jueves, 31 de enero de 2013

El Manifiesto-Programa del VI Congreso del PCE


En la segunda mitad de la década de los años 50 del siglo pasado el PCE acordó un giro de 180º en su acción política en el interior de España. Aunque antes de que acabase la década anterior ya había renunciado a la lucha guerrillera, aún mantenía la retórica de la Guerra Civil y una oposición frontal no sólo contra el régimen franquista sino también contra todos los grupos y organizaciones sociales que había cooperado para derribar la Segunda República. Sin embargo, a partir de 1956, aproximadamente, decidió dar por liquidado el conflicto político y social que había desencadenado esa contienda fratricida y, como afirma en el texto que ofrecemos, considerar que la fractura de la sociedad española ya no seguía la misma línea de trincheras de 1939 sino que ahora enfrentaba al capitalismo monopolista y al conjunto de los españoles, entre los que se encontraban juntos vencedores y vencidos. Nació así la llamada política de reconciliación nacional, que ha sido alabada y vituperada hasta el agotamiento. Reproducimos aquí el Manifiesto que fue aprobado en el VI Congreso del PCE, celebrado en Praga en enero de 1960, que servía de introducción al nuevo Programa comunista, que incluía la política de reconciliación nacional, dando a conocer las razones que llevaron a la dirigencia comunista a impulsar este viraje político tan inseperado.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

El imperialismo en el fascismo

El fascismo tiene un evidente componente imperialista. El fascismo nace de un nacionalismo de vencidos, de revancha. De ese nacionalismo herido se pasa al imperialismo con mucha facilidad. La nación encontraría su horizonte en la formación de un imperio, de un espacio vital, ya que un pueblo superior (recordemos el concepto de desigualdad en el fascismo) tiene derecho a disponer de un espacio para realizarse, ya sea el centro y este de Europa para el nazismo, ya sea África para el fascismo italiano. Al tener derecho a ese espacio y a conquistarlo se vulneraría el derecho internacional.

lunes, 23 de noviembre de 2009

La desigualdad en el fascismo

Solamente una minoría, una élite puede gobernar según las ideas fascistas, porque se parte del postulado de la desigualdad de los hombres, frente al postulado del liberalismo y de la democracia que establece la igualdad. Así pues, se rechaza de plano el concepto de democracia, ya que ésta reconoce los mismos derechos a todos los ciudadanos. Las elecciones son consideradas por Mussolini una "falacia democrática". El número no puede gobernar un estado.
La desigualdad de los seres humanos no sólo tiene consecuencias en el gobierno de los estados, sino que presenta otras dimensiones que debemos estudiar. En primer lugar se desvaloriza a la mujer. Las mujeres tienen misiones en la vida pero nunca las relacionadas o vinculadas con la política o el ejercicio profesional fuera del ámbito doméstico. Los nazis establecieron el modelo de las denominadas tres K: Kinder, Küche, Kirche, es decir, niños, cocina, iglesia. Las mujeres deben estar subordinadas al hombre, al marido. Estas ideas fueron las que informaron en España el espíritu de la Sección Femenina.
Otra de las consecuencias de la idea de desigualdad tienen que ver con el triunfo del racismo. Habrá pueblos superiores, como el italiano según Mussolini, o los arios frente a judíos, gitanos, eslavos, etc. De sobra son conocidas las dramáticas consecuencias de esta defensa de la superioridad de unos pueblos sobre otros.
En resumen, podemos recoger la siguiente frase de Ebenstein:
"En el código fascista, los hombres son superiores a las mujeres, los soldados a los civiles, los miembros del partido a los que no lo son, la propia nación a las demás, los fuertes a los débiles, y los vencedores en la guerra a los vencidos"