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domingo, 17 de marzo de 2013

El movimiento obrero en Asturias durante el franquismo (1937-1977)

El movimiento obrero en Asturias durante el franquismo (1937-1977)





Este libro es el resultado del un proyecto de investigación que buscaba sintetizar la historia del movimiento obrero asturiano durante el Franquismo, desde la caída del frente del norte en octubre de 1937 hasta las elecciones generales de junio de 1977. Se trata de una iniciativa de la Fundación Juan Muñiz Zapico y del Archivo de Fuentes Orales para la Historia Social de Asturias, iniciado en 2010 y editado este año con la editorial KRK. Contando con la coordinación académica del historiador y profesor del Área de Historia Contemporánea de la Universidad de Oviedo Rubén Vega García. Para llevarlo a cabo se articuló un equipo de investigación formado por reconocidos especialistas vinculados al mundo académico y con una amplia experiencia sobre el ámbito del estudio: Rubén Vega García (Coordinador), Claudia Cabrero Blanco, Benigno Delmiro Coto, Holm-Detlev Kohler, Diego Díaz, Irene Díaz Martínez, Francisco Erice Sebares, Ramón García Piñeiro y Carlos Gordon.
Buscábamos pues aportar una visión de conjunto novedosa sobre áreas como el desarrollo general del movimiento obrero asturiano en el panorama general del Franquismo, la condición y situación de la clase obrera entre 1937 y 1977, la evolución de las estructuras sociales y económicas de la región en esos cuarenta años. Profundizando en la represión a la que se vieron sometidos los trabajadores y trabajadoras en su lucha contra la dictadura, las modalidades de la conflictividad laboral, los repertorios de protesta y solidaridad a lo largo del tiempo, los mecanismos de movilización, así como una perspectiva de género sobre la cultura política y social del antifranquismo, la evolución de las organizaciones obreras...
Ver:
http://fundacionjuanmunizzapico.org/actividades/2013/2013_MovimientoObreroAsturiasFranquismo/201302_M

lunes, 5 de noviembre de 2012

50 años de lumbre minera


La huelga de 1962 de los mineros asturianos, que rápidamente se extendió por el resto del país, supuso la primera derrota del régimen de Franco ante el incipiento movimiento obrero.
El artículo completo de Alejandro Torrús en:

viernes, 21 de septiembre de 2012

“Fuera de las catacumbas. La política del PCE y el movimiento obrero”


Fuera de las catacumbas. La política del PCE y el movimiento obrero, de Emanuele Treglia.
Fuera de las catacumbas. La política del PCE y el movimiento obrero analiza la historia del pce desde el final de la Guerra Civil hasta su legalización, el «Sábado Santo rojo» de 1977. La actividad de las fuerzas de oposición, y en particular del pce, el «partido del antifranquismo » por antonomasia, fue erosionando las bases sociales, económicas y políticas del Régimen, y a partir de los años 50 abrió nuevos espacios de libertad que contribuyeron de manera decisiva a la evolución de las actitudes de los españoles hasta hacerlas incompatibles con un estado autoritario.
El PCE y CC OO, desde su constitución en la década de los 60, representaron las dos vertientes fundamentales –sindical y política– de la lucha contra la dictadura, una lucha que permitió al Partido Comunista salir de las catacumbas y configurarse como un actor clave de la Transición hacia la democracia en España.
Ver:

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Historia del mundo contemporáneo. El movimiento obrero y las mujeres


      Socialismo utópico
El socialismo utópico comenzó a interesarse por las mujeres, al reconocer la necesidad de la independencia económica de las mismas. Pero, por otro lado, los socialistas utópicos no fueron especialmente críticos con la división sexual del trabajo. En todo caso, su preocupación por la sujeción de las mujeres tuvo un gran impacto en su momento. Fourier llegó a decir que la situación de las mujeres era el indicador clave a la hora de conocer el nivel de progreso y civilización de una sociedad.
Otro aspecto que trató el socialismo utópico fue su crítica al celibato y al matrimonio indisoluble como instituciones represoras y causa de injusticias e infelicidades.


Flora Tristán
Flora Tristán dedicó en su obra Unión Obrera (1843) un capítulo a estudiar la situación de las mujeres. La autora mantenía la idea de que todas las desgracias del mundo provenían del olvido y del desprecio que se había hecho a los derechos naturales e imprescriptibles de la mujer. Flora Tristán defendió la importancia de la educación de las mujeres para el progreso de las clases trabajadoras por su influencia como madres, hijas y esposas sobre los hombres.

      El socialismo marxista
El marxismo ofreció una nueva explicación sobre el origen de la opresión de las mujeres y una nueva estrategia para su emancipación. Friedrich Engels explicó en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado (1884), que el origen de la sujeción de las mujeres no estaría en causas biológicas, sino sociales, es decir, en la aparición de la propiedad privada y la exclusión de las mujeres de la producción. La emancipación de las mujeres pasaría por su retorno a la producción y la independencia económica. Pero el apoyo a la incorporación de la mujer al trabajo generó en ciertos pensadores y sectores socialistas algunas críticas. Algunos se oponían al trabajo asalariado de las mujeres para protegerlas de la explotación y, también, por el posible aumento de abortos y de la mortalidad infantil, o del paro masculino, así como el descenso de los salarios al aumentar oferta de mano de obra.Auguste Bebel, en su obra La mujer y el socialismo, denunció que no todos los socialistas apoyaban la igualdad de los sexos.
El socialismo dedicó especial atención en las diferencias que separaban a las mujeres de las distintas clases sociales. Aunque las socialistas apoyaban las demandas de las sufragistas, también consideraban a éstas enemigas de clase y las acusaban de olvidar la situación de las obreras. Por otro lado, la fuerza del mensaje y la infraestructura del movimiento sufragista atraían a muchas obreras, por lo que uno de los objetivos de las socialistas era romper esa especie de alianza.
A pesar de los enfrentamientos con las sufragistas, muchas mujeres socialistas, aunque consideraban que la emancipación de las mujeres era imposible en capitalismo, eran conscientes que para muchos de sus camaradas de lucha y para las direcciones de los partidos y sindicatos, la cuestión femenina no era prioritaria. Eso provocó que comenzaran a organizarse dentro de los partidos y sindicatos, reuniéndose para discutir sus problemas, llegando a crear organizaciones femeninas. En este sentido, la figura de Clara Zetkin es fundamental. Creó una revista femenina, “Igualdad” y organizó una Conferencia Internacional de la Mujer en 1907.

      El anarquismo
El anarquismo no precisó teóricamente la cuestión de la igualdad entre los sexos. Es más, Proudhon mantuvo una postura antigualitaria evidente al defender la idea de que no contemplaba el destino de la mujer fuera de la familia y el hogar.
Pero, también es cierto que el anarquismo contó siempre con numerosas mujeres que lucharon por la igualdad. Una de las ideas claves que guiaron a muchas anarquistas -fruto del acusado individualismo del anarquismo- fue que las mujeres se liberarían gracias a su propia fuerza y esfuerzo individual. De poco valdría el acceso al trabajo asalariado si las mujeres no eran capaces de vencer el peso de la ideología tradicional en su interior. Así pues, se puso el énfasis en vivir de acuerdo con las propias convicciones.
Las anarquistas propiciaron verdaderas revoluciones en la vida cotidiana propugnando que las mujeres fueran libres. La libertad debía regir la relación entre los sexos. Su rebelión contra el Estado, la Iglesia y la autoridad llevó a las anarquistas a no dar ninguna importancia a la lucha por el voto de las sufragistas pero, también a criticar con dureza la intervención del Estado en la procreación, la educación y cuidado de los hijos, defendida por el marxismo.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

La Bolsa de Trabajo de los Panaderos de Zaragoza, año 1934


En noviembre de 1934 se creaba la bolsa de trabajo de los panaderos de Zaragoza. Podemos consultar en la red el documento de su creación. Se trata de un documento que puede ayudarnos a comprender la historia del movimiento obrero en Aragón en los años treinta:

viernes, 7 de septiembre de 2012

La Primera Internacional


A mediados del siglo XIX, la industrialización se estaba extendiendo con fuerza por toda Europa occidental y los Estados Unidos. Una de las consecuencias de este fenómeno fue el crecimiento de la clase obrera y del número de asociaciones, cooperativas, sociedades de socorros mutuos y sindicatos. En el seno del movimiento obrero creció la conciencia de que los problemas de los obreros eran los mismos en todas las naciones y que la acción esporádica debía ser sustituida por una actividad organizada, como proponía Marx. En Inglaterra se había demostrado la importancia de las grandes organizaciones, los Trade Unions pero, también de que las huelgas y acciones sindicales podían ser rotas por obreros venidos de otras partes de Europa. Si el fenómeno industrial era ya internacional, también debía serlo el movimiento obrero.
Tras numerosos contactos entre británicos y franceses, el 28 de septiembre de 1864 se convocó en el St. Martin’s Hall de Londres, un grupo de delegados de organizaciones obreras: trade-unionistas británicos, proudh¡onianos franceses, miembros de la Asociación de Trabajadores Alemanes, exiliados alemanes, polacos, húngaros, italianos, etc.. Reunidos en Asamblea acordaron fundar la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), conocida como la I Internacional.
La asamblea de delegados eligió un comité provisional donde estaba presente Marx. Entre ellos, había cartistas, sindicalistas, socialistas de distinta tendencias, seguidores de Proudhon y los que, muy pronto, con disgusto del propio Marx, iban a ser conocidos como marxistas.
Marx se convirtió en personaje clave de la Internacional cuando fue encargado de redactar un “Llamamiento inaugural de la Internacional”. En el texto destacan varias ideas:
-La Internacional no debía abolir las asociaciones nacionales, sino potenciar a escala mundial su actividad.
-La emancipación de la clase obrera sería obra de los propios trabajadores.
-No habría emancipación sin lucha por el poder político.
Estas ideas quedaron recogidas en el Preámbulo de los Estatutos organizativos de la Internacional.
La Internacional desempeñó un papel capital en el fortalecimiento de una conciencia de la clase obrera. De acuerdo con sus Estatutos, se crearon en los países europeos distintas federaciones nacionales que agrupaban a las secciones locales que se iban constituyendo.
La Internacional se implantó rápidamente en Francia, Bélgica, Suiza, Italia, Alemania y España. La AIT englobaba muchas tendencias y opiniones distintas sobre cómo dirigir el movimiento obrero. Había fuertes diferencias nacionales entre sus miembros y dirigentes y por la diversidad de la base social: obreros industriales, mineros, trabajadores de oficios tradicionales, jornaleros y hasta campesinos.
La heterogeneidad se reflejó en el plano ideológico. Los seguidores de Proudhon abogaban por una evolución pacífica y gradual y rechazaban la revolución, además de no ser partidarios de la participación obrera en la política, ni tampoco que el Estado interviniera en las cuestiones laborales. Por otro lado, los seguidores de Marx defendían la huelga como instrumento de lucha, la participación obrera en la política, la defensa de la lucha por una legislación laboral, especialmente para conseguir la jornada de ocho horas y el fin del trabajo infantil.
En una línea parecida a la de los proudhonianos franceses, Bakunin, que ingresó en 1868 en la Internacional, protagonizó un duro enfrentamiento con Marx en el Congreso de Basilea de 1869. La polémica giró en torno a la participación obrera en la política, rechaza frontalmente por Bakunin. Pero Marx consiguió que la mayoría del Congreso se declarara a favor de la organización de un partido obrero. El fracaso de la Comuna influyó en el de la AIT. Marx opinaba que el primer gobierno obrero había fallado por su falta de un programa político coherente y de una adecuada organización. En el Congreso de La Haya (1872) los anarquistas son expulsados de la AIT, aunque éstos convocaron otro congreso en Saint-Imier para rechazar los postulados marxistas.
Todas estas disputas y enfrentamientos internos son claves para entender el fracaso de la AIT, mucho más que por la persecución externa de los gobiernos europeos.

domingo, 5 de agosto de 2012

Wenceslao Carrillo Alonso-Forjador en la Colección Memoria de Hierro


Como hemos visto en varios artículos, la UGT está dedicando muchos esfuerzos a recuperar su memoria histórica, cuestión fundamental para entender la historia del movimiento obrero español de los siglos XIX y XX y la propia historia de nuestro país. Pues bien, en esta línea, el sindicato nos ofrece en la red su Colección Memoria de Hierro donde se hace un recorrido exhaustivo por sus líderes, dirigentes y personajes destacados.
Uno de estos personajes fue Wenceslao Carrillo Alonso-Forjador.
El enlace es el siguiente.
http://www.memoriadehierro.es/

jueves, 2 de agosto de 2012

Las Casas del Pueblo y sus implicaciones geográficas


Las Casas del Pueblo y sus implicaciones geográficas
Luis Arias GonzálezDoctor en Historia, profesor de Enseñanza Mediamodestarias@hotmail.com
Francisco de Luis Martín
Profesor titular de Historia Contemporánea, Universidad de Salamanca
deluis@usal.es

Las Casas del Pueblo y sus implicaciones geográficas (Resumen)
Las Casas del Pueblo españolas desempeñaron un importante papel en la historia del movimiento obrero hasta el estallido de la Guerra Civil en 1936, comparable con lo sucedido en otros países europeos. Su alto número y dispersión por toda España, las convirtieron en todo un símbolo del Socialismo y su presencia. Este patrimonio, arquitectónico e histórico, dio lugar a toda una red de relaciones sociales, económicas y culturales que crearon un espacio geográfico con sus normas propias. El estudio aborda tanto la distribución de las Casas del Pueblo como sus implicaciones económicas y la creación de un espacio material e ideológico.
Palabras-clave: Casas del Pueblo, Socialismo, movimiento obrero, espacio geográfico
El artículo en:

miércoles, 1 de agosto de 2012

Trabajadores y movimiento obrero en la Extremadura contemporánea


Trabajadores y movimiento obrero en la Extremadura contemporánea. Actas del III
Encuentro Historiográfico del Grupo de Estudios sobre la Historia Contemporánea
de Extremadura

Los coordinadores: José Hinojosa Durán y Roberto Carlos Montañés Pereira.
Más información en:
http://memoriahistoricaextremadura.es/sites/memoriahistoricaextremadura.es/files/MOV.pdf

Movimiento obrero en Barcarrota: José Sosa Hormigo, Diputado campesino


Movimiento obrero en Barcarrota: José Sosa Hormigo, Diputado campesino es el título de una monografía de José Ignacio Rodríguez Hermosell.

De José Sosa se sabía que había sido diputado del frente popular en 1936, que
había hecho la guerra civil y que se había exiliado en Méjico, donde había muerto en
1977, pero poco más acerca de este personaje, que aunque desconocido, se intuía que
detrás había una figura histórica. Lo que no se sabía era de dónde venía su proyección
política.
"La explicación es el movimiento obrero, entendiendo por tal, […] la agrupación
de las clases proletarias del campo extremeño en torno a las organizaciones obreras
locales".
Se hace cargo del Comité Provincial del Partido Socialista y además será uno de
los miembros más activos de lo que se denominó Consejo Provincial de Badajoz.
Sobre el libro:
http://memoriahistoricaextremadura.es/sites/memoriahistoricaextremadura.es/files/BARCARROTA.pdf

lunes, 30 de julio de 2012

El movimiento obrero durante el franquismo. De la resistencia a la movilización (1940-1975)


El movimiento obrero durante el franquismo. De la resistencia a la movilización (1940-1975)
Pere Ysás
Cuadernos de Historia Contemporánea (UCM), vol. 38 (2008)

Resumen

La brutal represión franquista, sumada a los efectos de la movilización bélica y del exilio, tuvo efectos devastadores para el movimiento obrero. Sin embargo, socialistas, comunistas y libertarios se esforzaron en crear redes clandestinas que evitaran su completa desaparición. Por otra parte, junto con la inevitable sumisión al Estado y a los patronos, los trabajadores mostraron actitudes de rechazo y resistencia y, esporádicamente, de protesta ante las nuevas condiciones de vida y de trabajo impuestas, así como de aprovechamiento de la propia legalidad franquista para defender sus intereses. Desde el inicio de la década de los años 60, un movimiento obrero renovado, con las CC.OO. como principal expresión organizada y mediante una conflictividad creciente, se convirtió de nuevo en un actor importante en la vida socio-política española, contribuyendo de manera determinante a la crisis final de la dictadura.
Texto completo:PDF
Consultado en:
http://revistas.ucm.es/index.php/CHCO/article/view/CHCO0808110165A

jueves, 8 de diciembre de 2011

Josep Pàmies

Josep Pàmies fue un personaje clave en la historia del movimiento obrero catalán y español en el siglo XIX. Participó en la organización de la Federación Regional Española de la AIT. Se adhirió a la Alianza de la Democracia Socialista, de tendencia bakuninista. Pero en 1877 se separó de la Internacional y creó el Centro Federativo de Sociedades Obreras, además de ser dirigente de Las Tres Clases de Vapor, el sindicato textil más fuerte. También, será secretario general de la Unión de Obreros del Calzado.

Pámies abandonó las ideas anarquistas y dará un giro hacia posturas reformistas y moderadas. En 1880 fundó “El obrero”, como hemos visto en el anterior artículo, publicación cercana a los planteamientos del PSOE. Un año después, fundó el Ateneo Obrero en Barcelona, continuación del Ateneu Català de la Classe Treballadora. En 1888 rompe con los socialistas para fundar, dos años después, el Partido Socialista Oportunista, buscando la colaboración con los republicanos. Murió en Barcelona en 1895.

jueves, 9 de junio de 2011

Jorge López Montenegro

Jorge López Montenegro (1832-1908) fue un destacado dirigente obrero a finales del siglo XIX. Montenegro fue maestro y hasta llegó a ser oficial del ejército. Fue un impulsor fundamental del movimiento obrero aragonés. Tomó parte en la insurrección cantonalista de Cartagena en julio de 1873. Tuvo que exiliarse en Francia. Regresará a España y decide instalarse en Sabadell. Allí dirigirá una escuela laica y las publicaciones Los Desheredados y El Proletariado (1884). Fue detenido como consecuencia del atentado del carrer de Canvis Nous de 1896.




Montenegro fue un defensor de la huelga general como táctica revolucionaria en los trabajos preparatorios de la Conferencia Internacional Anarquista de París (1900).



En 1902 emigró a América del Sur. Fue colaborador de distintas publicaciones en la Argentina. Entre sus obras: Catecismo democrático federal (1882) y La naturaleza. Nociones de geología y zoología para trabajadores (1902).



Murió en Barcelona en 1908.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Sobre la huelga general de 1917

Insertamos un fragmento de la obra de Manuel Tuñón de Lara sobre la historia del movimiento obrero español donde se recogen fragmentos de un texto sobre la huelga general de 1917:


Contra el criterio del Comité Nacional de la U.G.T., la asamblea decidió, por un voto de mayoría, ir a la huelga desde las O horas del 13 de agosto.

.. Besteiro redactó el documento llamando a la huelga y las instrucciones para la misma, ayudado en ciertos aspectos por Saborit y Anguiano... El manifiesto comenzaba diciendo:

«A los obreros y a la opinión pública: ha llegado el momento de poner en práctica, sin vacilación alguna, los propósitos anunciados por los representantes de la U.G.T y de la C.N. del T. en el manifiesto suscrito por estos organismos en el mes de marzo último».

Los últimos párrafos eran los más definidores del propósito buscado:

«Pedimos la constitución de un Gobierno provisional que asuma los poderes ejecutivo y moderador, y prepare, previas las modificaciones imprescindibles en una legislación viciada, la celebración de unas elecciones sinceras, de unas Cortes Constituyentes que aborden en plena libertad los problemas fundamentales de la constitución política del país. Mientras no se haya conseguido ese objetivo, la organización obrera se halla absolutamente decidida a mantenerse en su actitud de huelga. Ciudadanos: No somos instrumentos de desorden, como en su impudicia nos llaman con frecuencia los gobernantes que padecemos. Aceptamos una misión de sacrificio por el bien de todos, por la salvación del pueblo español, y solicitamos vuestro concurso. ¡Viva España!»

En las "Instrucciones" se recomendaba que los trabajadores no iniciaran actos de hostilidad, añadiéndose: "Sólo en el caso de que la actitud de la fuerza armada fuese manifiestamente hostil al pueblo, deberán adoptarse las medidas de legítima defensa que aconsejen las circunstancias. Teniendo en cuenta que deben evitarse los actos inútiles de violencia que no encajan con los propósitos ni se armonizan con la elevación ideal de las masas proletarias».

M. TUÑÓN DE LARA: El movimiento obrero en la historia de España.




Ver:

http://www.paraprofesores.com/Historia%20segundo%20bachillerato/Textos/2003%202004/Huelga%201917.pdf


martes, 9 de marzo de 2010

Ludismo

Por ludismo se entiende la primera etapa del movimiento obrero, dirigido contra la introducción de innovaciones tecnológicas, de máquinas. Se caracteriza por el uso de la violencia. Nace en pleno proceso industrializador, y la protesta se centra en la destrucción de las propiedades de los empresarios, especialmente, de las máquinas y herramientas porque se consideraba que eran las responsables de la pérdida de puestos de trabajo. De ese modo, se pretendía presionar a los patronos para evitar despidos, mejorar las condiciones laborales y buscar aumentos de salario. El gran historiador Eric Hobsbawn ha denominado a esta etapa la de la "negociación colectiva a través del motín".
El ludismo alude, en lo terminológico, al nombre del tejedor Ned Ludd, de existencia insegura que, al parecer, en 1799 destruyó unos telares. Lo que sí es cierto es que surgió un movimiento de tejedores de algodón y de seda en varios condados que, entre 1811 y 1817, se dedicaron a destruir máquinas. Otras revueltas se dirigieron hacia los propios patronos. El gobierno reprimió con dureza estos movimientos, hasta con penas capitales.
El término de ludismo ha terminado por usarse de forma genérica para denominar a cualquier movimiento contrario a la introducción de maquinaria, y, en algunos sectores, ha adquirido un sentido peyorativo al considerar la resistencia de los obreros a las innovaciones tecnológicas.

miércoles, 3 de marzo de 2010

El Cartismo

En la década de los años treinta del siglo XIX los líderes del movimiento obrero británico consideraron que eran insuficientes la lucha por mejoras laborales, y que eran necesarias reformas políticas. En 1831, durante la campaña para reformar la ley electoral, Lovett reclamó el sufragio universal. Esta pretensión se basaba en que si los obreros producían la riqueza del país tenían derecho a participar en la vida política.
En mayo de 1838 un grupo redacta un documento que ha pasado a la Historia. Se trata de la "Carta del pueblo". En dicho texto se reclama el sufragio universal, la supresión del certificado de propiedad para ser miembro del Parlamento, es decir, para ser elegido, la inmunidad parlamentaria, y que las circunscripciones electorales fueran iguales, ya que se primaban las rurales frente a las urbanas, que tenían más población. El movimiento cartista está considerando que sin reformas políticas no se producirán los cambios sociales.
El movimiento cartista no era homogéneo. Hay una tendencia más moderada, la que defendían Lovett y Richard Owen. Sus pretensiones eran más económicas; defienden la organización de cooperativas de producción y la supresión de los intermediarios. Otra tendencia, la defendida por O'Brien o por O'Connor se inclinaba más por la lucha política, por los mítines y por la huelga. Los primeros buscan más el entendimiento con las clases medias, frente a los segundos.
En 1839 se celebra en Londres el primer Congreso Cartista, y vencen las posturas más radicales: huelga general, protestas y presiones para conseguir los fines del movimiento. El gobierno británico reacciona ante el miedo a una huelga general, y decide emplear el ejército, además de detener a los líderes y permitir la formación de unidades cívicas armadas. Esta situación provoca una grave tensión entre las dos tendencias del movimiento cartista.
En 1842 hay nuevos intentos de presión pero terminan en fracaso, también.
La conclusión que se sacó de todos estos acontecimientos era que la clase obrera aislada no podía conseguir las reformas políticas necesarias para democratizar el sistema inglés. Se tenderá a buscar la alianza con algunos sectores de las clases medias. Pero, no cabe duda, que el cartismo, a pesar de su fracaso, permite comprobar que es el primer ensayo de organización política obrera. Pero, además, sus reivindicaciones, con el tiempo, triunfaron.

jueves, 11 de febrero de 2010

El racismo en Estados Unidos entre fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX

En los Estados Unidos parte de la reacción de los obreros ante las tensiones sociales producidas por la industrialización se canalizó hacia el racismo. La influencia de los autores racistas con sus teorías de la supremacía del hombre blanco parece menor que la búsqueda de un chivo expiatorio, ya fuesen judíos, negros o chinos. A los negros se les acusaba de ocupar puestos de trabajo que podían ocupar los blancos o de reventarl las huelgas. Había, pues una mentalidad arraigada en ciertos sectores populares, que tendrá pervivencia en el tiempo, que buscaba la causa de sus propios fracasos en las minorías, cuando, en realidad compartían parte de las mismas condiciones de precariedad.

Los blancos pobres del campo y de la ciudad atribuían todos sus males a la población negra. Había un resentimento ante el avance de los afroamericanos durante la segunda mitad del siglo XIX por la afirmación de sus derechos políticos y civiles.

Sobre el racismo en el movimiento obrero norteamericano algunos autores consideran que fue más inducido que espontáneo. La exclusión de los obreros negros en los sindicatos fueron producto más bien de la política seguida por los patronos de fomentar la rivalidad entre los trabajadores. Pero es cierto que fueron excluidos y esto provocó que se les considerase esquiroles y fuesen considerados cabezas de turco de todos los problemas que aquejaban a los obreros. En algunos lugares, este papel fue asignado a los trabajadores orientales, especialmente chinos y japoneses.

En aquella época destacarán los esfuerzos de los reformistas agrarios populistas en difundir el racismo, especialmente el antisemitismo, así como cierta anglofobia. En sus escritos aparece el símbolo de Shylock y la banca Rotschild se convierte en la bestia negra de los agricultores radicales del Sur y del Oeste, indignados con la política de dinero caro. Algunos autores, en cambio, piensan que el posterior fascismo americano no tiene sus raíces en este mundo agrícola de la América profunda, ya que se criticaba a los banqueros judíos por su carácter de financieros ni por ser judíos.