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domingo, 14 de abril de 2013

Fernando de los Ríos en Rusia


Como es sabido, Fernando de los Ríos visitó la Unión Soviética en el otoño de 1920. De aquella visita salió un libro interesantísimo, Mi viaje a la Rusia sovietista, y que publicó al año siguiente. Existe una edición más moderna del año 1970 en la colección "Libro de Bolsillo" de Alianza, que es la que manejo. La Fundación que lleva su nombre ha publicado, posteriormente, este libro, también.
Este viaje se produjo porque fue designado por el PSOE, junto con Daniel Anguiano, para negociar el posible ingreso del partido en la III Internacional. En el libro del catedrático y luego ministro se puede comprobar la deriva antidemocrática del nuevo régimen, y cómo se estaba implantando un estado totalitario. Por este libro podemos conocer más el fuerte compromiso que tuvo siempre Fernando de los Ríos con la democracia. Nunca concibió el socialismo sin democracia. En este sentido, es muy importante, también la consulta de su libro El Sentido humanista del Socialismo, del año 1926.
A la vuelta del viaje se discutió en el PSOE el ingreso en la III Internacional, ateniéndose a las veintiuna condiciones impuestas por Lenin. Se celebró un Congreso Extraordinario en abril de 1921. Mientras el otro delegado, Anguiano, era favorable a dicha incorporación, Fernando de los Ríos defendió la tesis contraria. El socialismo era un legítimo heredero de la tradición liberal. El socialismo podía aunar el concepto de igualdad con el de la libertad. Al final, el PSOE no ingresó en dicha Internacional.
En otros artículos nos detendremos en textos del libro de Fernando de los Ríos.

lunes, 21 de enero de 2013

El Congreso de la Internacional de Basilea en 1869


La historiografía oficial ha mostrado a la Primera Internacional como resultado de la iniciativa y dirección de Marx y Engels y ha reducido la presencia de los anarquistas a una operación de infiltración ajena a los obreros internacionalistas de la primera hora, al mismo tiempo que ha minusvalorado, cuando no ha silenciado, la presencia de otras corrientes ideológicas entre los fundadores y defensores de la Internacional obrera. Sin embargo, como casi siempre, la realidad es más compleja que las interesadas simplificaciones de la historiografía marxista. Recogemos aquí el último capítulo del libro La Internacional de los Trabajadores (desde su fundación hasta el Congreso de Basilea) del anarquista James Guillaume, que conoció los hechos de primera mano por participar tan activa como decididamente en los conflictos sociales de su tiempo. Reproducimos la traducción que se publicó en una edición que salió en La Habana en octubre de 1946, homenaje a los anarquistas cubanos que continuaron la lucha de los trabajadores por su emancipación de toda tiranía.
El artículo completo en:

lunes, 29 de octubre de 2012

Constitució de la Federació Regional Espanyola de l´AIT


El 25 de juny de 1870 es va tancar el congrés constituent de la Federació Regional Espanyola de l'Associació Internacional dels Treballadors (AIT) al Teatre Circ de Barcelona. Inaugurat una setmana abans, va ser el primer congrés obrer d'àmbit estatal celebrat a Espanya. Des del setmanari "La Solidaridad" els internacionalistes madrilenys van fer una crida a la participació de totes les Societats de Treballadors del país, mentre a la capital catalana el diari "La Federación"", del Centre Federal de Societat Obreres de Barcelona, li donava ple suport.
Sota el lema No més drets sense deures, no més deures sense drets, i presidits per Rafael Farga i Pellicer, es van reunir noranta delegats vinguts de societats obreres de tot l'estat, si bé la delegació catalana, amb setanta-quatre representants, va ser la majoritària. Es van tractar diferents temes com les societats i les caixes de resistència, la cooperació o l'actitud de la classe obrera davant la política, alhora que es definí l'estructura de la nova Federació, s'aprovaren els estatuts i s'escollí un Consell Federal integrat entre d'altres per Anselmo Lorenzo i Tomás González Morago.
Des del mateix moment de la seva constitució aquesta Federació va patir la repressió dels diferents governs de l'època, i poc temps després va ser declarada il·legal, obligant als seus membres a treballar des de la clandestinitat.
Consultado en:

lunes, 10 de septiembre de 2012

La Segunda Internacional


A finales de la década de los años ochenta siglo XIX comenzó a resurgir la idea de la necesidad de recuperar la Internacional porque, a pesar de las distintas vías nacionales que había emprendido el socialismo europeo, los problemas de los proletarios eran idénticos en todas partes. Además, cundió la tesis de que debían coordinarse y relacionarse los partidos obreros.
En 1889, en plenas celebraciones por el centenario de la Revolución Francesa y de la Exposición Universal, se funda la II Internacional en París. La nueva Internacional se constituyó como una organización flexible, para evitar la rigidez de la I Internacional. La organización internacional respetaría la autonomía de los distintos partidos. La cohesión se mantendría a través de los Congresos que, periódicamente, se organizarían. En 1896 se acordó que solamente podrían formar parte de la Internacional las organizaciones que aprobaran la participación en la legislación y actividad parlamentaria. Así pues, la nueva Internacional sería una confederación de partidos socialistas que aceptaban el sistema democrático. Los anarquistas quedaban excluidos.
El congreso fundacional de la II Internacional acordó que el primero de mayo de 1890 se convocara a los trabajadores para reivindicar la jornada laboral de ocho horas. El 1 de mayo se convirtió en una muestra de la fuerza y la solidaridad internacional de los obreros. Su celebración se ha convertido un símbolo adoptado en casi todos los países.
En los congresos de la Segunda Internacional se dieron intensos debates teóricos en torno al marxismo, generalmente, entre dos visiones, una ortodoxa y otra revisionista. Pero, además, se discutió mucho sobre cuestiones de estrategia política. Se planteó la cuestión de la participación de los partidos socialistas en posibles gobiernos de coalición con partidos republicanos de izquierda. Otro de los temas más debatidos tuvo que ver con la postura que debían adoptar los socialistas ante la huelga general. En 1904 se llegó a una postura de compromiso que, en el fondo, supuso la renuncia a este instrumento para terminar con el capitalismo. Pero, al año siguiente, se reabrió el debate cuando estalló la Revolución rusa de 1905, iniciada con una huelga general. Por fin, en 1906, fueron derrotadas las tesis revolucionarias en el seno de la Internacional y se desechó definitivamente el empleo de la huelga general.
En la Internacional se plantearon dos cuestiones internacionales que generaron intensas polémicas. En primer lugar, estaría la cuestión colonial, en pleno auge de los imperios coloniales europeos. Los sectores más a la izquierda eran radicalmente contrarios a cualquier posibilidad de que los socialistas apoyasen la expansión imperialista en sus respectivos estados, pero los más moderados plantearon matices al rechazo del colonialismo, ya que consideraban que podía ser beneficioso para otros pueblos y tenía evidentes beneficios económicos generales para las potencias colonizadoras.
Pero el gran debate fue el de la guerra porque afectó a la propia esencia del internacionalismo. En el Congreso de Stuttgart de 1907 se acordó que había que oponerse rotundamente a la guerra porque solamente beneficiaba los intereses del capitalismo. Se aprobó, además, que había que tomar medidas para organizar o articular esta oposición pero no se detallaron y eso provocó que se reabriera el tema de la conveniencia o no de la huelga general como uno de esos medios. La guerra siguió generando debates en los siguientes congresos. En el de Basilea de 1912 hubo unanimidad al defender la paz. Pero cuando la guerra estalló en el verano de 1914, los socialdemócratas alemanes votaron los créditos de guerra en su parlamento y el resto de partidos socialistas terminaron por alinearse con sus gobiernos respectivos en detrimento del internacionalismo. La Primera Guerra Mundial supuso una grave crisis para la Segunda Internacional. En 1921 nacería la III Internacional pero con un sentido muy distinto a las anteriores. A diferencia de la defensa de la autonomía de los partidos socialistas nacionales, la nueva Internacional postulaba una disciplina rígida y la subordinación al partido bolchevique.
En la II Internacional tuvieron un destacado papel las mujeres y la lucha por la emancipación femenina, a través del Secretariado Internacional de Mujeres Socialistas que, desde 1907, estuvo dirigido por la alemana Clara Zetkin. Desde 1911 el Secretariado promovió la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora el día 8 de marzo.

viernes, 7 de septiembre de 2012

La Primera Internacional


A mediados del siglo XIX, la industrialización se estaba extendiendo con fuerza por toda Europa occidental y los Estados Unidos. Una de las consecuencias de este fenómeno fue el crecimiento de la clase obrera y del número de asociaciones, cooperativas, sociedades de socorros mutuos y sindicatos. En el seno del movimiento obrero creció la conciencia de que los problemas de los obreros eran los mismos en todas las naciones y que la acción esporádica debía ser sustituida por una actividad organizada, como proponía Marx. En Inglaterra se había demostrado la importancia de las grandes organizaciones, los Trade Unions pero, también de que las huelgas y acciones sindicales podían ser rotas por obreros venidos de otras partes de Europa. Si el fenómeno industrial era ya internacional, también debía serlo el movimiento obrero.
Tras numerosos contactos entre británicos y franceses, el 28 de septiembre de 1864 se convocó en el St. Martin’s Hall de Londres, un grupo de delegados de organizaciones obreras: trade-unionistas británicos, proudh¡onianos franceses, miembros de la Asociación de Trabajadores Alemanes, exiliados alemanes, polacos, húngaros, italianos, etc.. Reunidos en Asamblea acordaron fundar la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT), conocida como la I Internacional.
La asamblea de delegados eligió un comité provisional donde estaba presente Marx. Entre ellos, había cartistas, sindicalistas, socialistas de distinta tendencias, seguidores de Proudhon y los que, muy pronto, con disgusto del propio Marx, iban a ser conocidos como marxistas.
Marx se convirtió en personaje clave de la Internacional cuando fue encargado de redactar un “Llamamiento inaugural de la Internacional”. En el texto destacan varias ideas:
-La Internacional no debía abolir las asociaciones nacionales, sino potenciar a escala mundial su actividad.
-La emancipación de la clase obrera sería obra de los propios trabajadores.
-No habría emancipación sin lucha por el poder político.
Estas ideas quedaron recogidas en el Preámbulo de los Estatutos organizativos de la Internacional.
La Internacional desempeñó un papel capital en el fortalecimiento de una conciencia de la clase obrera. De acuerdo con sus Estatutos, se crearon en los países europeos distintas federaciones nacionales que agrupaban a las secciones locales que se iban constituyendo.
La Internacional se implantó rápidamente en Francia, Bélgica, Suiza, Italia, Alemania y España. La AIT englobaba muchas tendencias y opiniones distintas sobre cómo dirigir el movimiento obrero. Había fuertes diferencias nacionales entre sus miembros y dirigentes y por la diversidad de la base social: obreros industriales, mineros, trabajadores de oficios tradicionales, jornaleros y hasta campesinos.
La heterogeneidad se reflejó en el plano ideológico. Los seguidores de Proudhon abogaban por una evolución pacífica y gradual y rechazaban la revolución, además de no ser partidarios de la participación obrera en la política, ni tampoco que el Estado interviniera en las cuestiones laborales. Por otro lado, los seguidores de Marx defendían la huelga como instrumento de lucha, la participación obrera en la política, la defensa de la lucha por una legislación laboral, especialmente para conseguir la jornada de ocho horas y el fin del trabajo infantil.
En una línea parecida a la de los proudhonianos franceses, Bakunin, que ingresó en 1868 en la Internacional, protagonizó un duro enfrentamiento con Marx en el Congreso de Basilea de 1869. La polémica giró en torno a la participación obrera en la política, rechaza frontalmente por Bakunin. Pero Marx consiguió que la mayoría del Congreso se declarara a favor de la organización de un partido obrero. El fracaso de la Comuna influyó en el de la AIT. Marx opinaba que el primer gobierno obrero había fallado por su falta de un programa político coherente y de una adecuada organización. En el Congreso de La Haya (1872) los anarquistas son expulsados de la AIT, aunque éstos convocaron otro congreso en Saint-Imier para rechazar los postulados marxistas.
Todas estas disputas y enfrentamientos internos son claves para entender el fracaso de la AIT, mucho más que por la persecución externa de los gobiernos europeos.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Josep Pàmies

Josep Pàmies fue un personaje clave en la historia del movimiento obrero catalán y español en el siglo XIX. Participó en la organización de la Federación Regional Española de la AIT. Se adhirió a la Alianza de la Democracia Socialista, de tendencia bakuninista. Pero en 1877 se separó de la Internacional y creó el Centro Federativo de Sociedades Obreras, además de ser dirigente de Las Tres Clases de Vapor, el sindicato textil más fuerte. También, será secretario general de la Unión de Obreros del Calzado.

Pámies abandonó las ideas anarquistas y dará un giro hacia posturas reformistas y moderadas. En 1880 fundó “El obrero”, como hemos visto en el anterior artículo, publicación cercana a los planteamientos del PSOE. Un año después, fundó el Ateneo Obrero en Barcelona, continuación del Ateneu Català de la Classe Treballadora. En 1888 rompe con los socialistas para fundar, dos años después, el Partido Socialista Oportunista, buscando la colaboración con los republicanos. Murió en Barcelona en 1895.

lunes, 8 de agosto de 2011

El PSOE durante el franquismo. Tercera y última parte

El divorcio entre la dirección del partido en el exilio y los socialistas en el interior se ahondó en los años sesenta. En esos momentos, Llopis llevaba casi treinta años fuera de España y era muy reacio a las posturas del interior porque podrían, según su visión, alejarse de las esencias del partido, de las que se consideraba su máximo guardián. No cabe duda, que este divorcio fue una de las causas del lentísimo desarrollo del PSOE frente a otras opciones políticas del antifranquismo en esa década.


El socialismo en el interior durante los años sesenta siguió un rumbo político distinto del marcado desde Francia. En 1967 se celebró el Congreso del Moviment Socialista de Catalunya, cuyos principales líderes defendieron una marcada autonomía frente a la dirección en el exilio. En 1968 se fundó el Partido Socialista del Interior, es decir, la nueva denominación del grupo de seguidores de Enrique Tierno Galván, quien en 1965 había militado en el PSOE aunque fuera expulsado del mismo al poco tiempo. Esta formación de Tierno Galván se caracterizó por una militancia formada casi exclusivamente por profesores universitarios.

El PSOE comenzó a vivir su renovación en la segunda mitad de los años sesenta. En primer lugar, se abandonó el anticomunismo y se adoptó un cierto tono libertario, algo más acorde con la época. Se presentaron tres grupos de jóvenes socialistas, procedentes de tres zonas geográficas distintas. En primer lugar, estarían los vascos con Enrique Múgica y Nicolás Redondo. Por Madrid, destacaría Pablo Castellanos y, por fin, estaría el núcleo andaluz o sevillano con Felipe González y Alfonso Guerra.

Los renovadores del socialismo tuvieron que dedicar mucho tiempo y esfuerzo para conseguir el poder dentro del Partido, además de vivir no pocas controversias y enfrentamientos. Solamente en 1967 los renovadores del interior consiguieron una representación importante en la dirección del Partido. En 1969 aparece en las reuniones de la dirección exterior Felipe González. En 1970, Llopis terminó por aceptar una especie de solución de compromiso: él desempeñaría la representación internacional del PSOE, mientras que en España la dirección del partido estarían en manos de los que allí estaban y vivían. Por su parte, la UGT llegó a otro compromiso, al año siguiente, ya que se estableció un comité mixto compuesto por dirigentes del exilio y del interior, terminando por predominar los últimos.

El año 1973 sería crucial para el socialismo español porque los renovadores se hicieron con el poder, gracias, especialmente, a los socialistas vascos y madrileños y no tanto de los sevillanos, pero que beneficiaría a Felipe González, una personalidad política en alza y que y se adivinaba como líder. El proceso no fue fácil, con dimisiones incluidas de Felipe González y Alfonso Guerra en el año 1973, defensores de posturas radicales ante la posibilidad de ascenso a la ejecutiva de sectores más moderados provenientes de la Democracia Cristiana.

La victoria definitiva de los renovadores no se daría hasta el otoño de 1974. En este triunfo tuvo mucho que ver, también, el apoyo que recibieron de los dirigentes de la Internacional Socialista. En Suresnes se celebró el trascendental congreso en el que triunfaría Felipe González y supondría la marginación voluntaria de Nicolás Redondo. Pero no debemos olvidar e insistir que el PSOE era un partido político con una fuerza muy limitada dentro del conjunto del antifranquismo, muy alejado de la preponderancia del PCE, por ejemplo. El PSOE tenía unos 2.500 afiliados en el interior, destacando el núcleo vasco guipuzcoano y unos 1.000 en el exterior. En el Congreso se tomaron una serie de decisiones que pueden ser consideradas como radicales con repudio del capitalismo y de los “bloques militares”. Pero era evidente que este Congreso sirvió para poner al PSOE en el camino del éxito político en la Transición, a pesar de la debilidad apuntada. El PSOE pudo combinar el simbolismo de sus siglas que representaban una parte fundamental de la historia de la izquierda española con el radicalismo de las nuevas generaciones jóvenes españolas, a pesar de que, relativamente pronto, este radicalismo se abandonó, sin negar que ese abandono pudo ser otra baza a su favor en las primeras elecciones democráticas. Por otro lado, el Partido se presentaba ahora como una organización interclasista y con una fuerte presencia universitaria. Es evidente que Suresnes marcaría la renovación generacional e ideológica del PSOE y sentaría las bases de su éxito.

El PSOE comenzó a convertirse en una fuerza política que atrajo a diversos sectores que hasta ese momento se habían denominado como “socialistas”. Era evidente que no tenía la capacidad, la militancia y las estructuras del PCE en vísperas de la muerte de Franco y, por ello, consciente de estas carencias, Felipe González se trasladó a vivir a Madrid para comenzar a montar la nueva organización.

domingo, 3 de abril de 2011

Discurso de Franco en diciembre de 1946

En pleno aislamiento internacional del régimen franquista, el dictador pronuncia un discurso, al respecto, en la Plaza de Oriente en diciembre de 1946. Insertamos un fragmento del mismo:




“Combatientes, ex cautivos y españoles todos: (…)






“Lo que ocurre en la ONU no puede a los españoles extrañarnos. Cuando una ola de terror comunista asola a Europa, y las violaciones, los crímenes y las persecuciones del mismo orden de muchas de las que vosotros presenciasteis o sufristeis presiden la vida de doce naciones ayer independientes, no debe extrañarnos que los hijos de Giral y de la Pasionaria encuentren tolerancias en el ambiente y apoyo en los representantes oficiales de aquellos desgraciados pueblos. (…).


El espíritu pacífico de España está suficientemente demostrado (…).


La situación del mundo y sus vergüenzas llenan una vez más de contenido nuestra gloriosa Cruzada. Hay que pensar lo que hubiera sido de ella en estos tiempos calamitosos de Europa. Unamos a la gran fuerza de nuestra razón la fortaleza de nuestra unidad. Con ellas y la protección de Dios nada ni nadie podrá malograr nuestra victoria.”








Fragmento del Discurso pronunciado por Franco el 9 de diciembre de 1946 en la Plaza de Oriente de Madrid.

domingo, 14 de marzo de 2010

Liebknecht

Karl Liebknecht es un personaje clave en la historia de la izquierda. Nació en 1871 en Alemania. Era abogado, y se afilió al SPD en el año 1900. En 1908 fue elegido miembro de la Cámara de Diputados de Prusia, y en 1912 entra en el Parlamento Alemán. Liebknecht, fiel a la Internacional, fue un crítico profundo de la guerra. Desde su escaño se opuso a la petición de créditos para financiar la guerra en la sesión del 4 de diciembre de 1914. Se quedó solo en el seno del grupo socialdemócrata, y en la propia cámara. Fue expulsado del partido, y encarcelado en el año 1916. Estuvo en prisión hasta 1918.

Con Rosa Luxemburgo creó el grupo espartaquista, y el primero de enero 1919, el Partido Comunista. Durante la sublevación espartaquista fue asesinado.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Anarquismo en España. Primera Parte

El anaquismo se extendió en España a partir de la I Internacional. En esta difusión de las ideas anarquistas tendría un evidente protagonismo Giuseppe Fanelli, amigo de Bakunin. En el primer congreso obrero español, celebrado en Barcelona en 1870, se creó la Federación Regional Española de la AIT (Internacional), siendo mayoría los partidarios de las ideas de Bakunin. En el Congreso de Córdoba de 1872 se rechazaron las resoluciones aprobadas en el Congreso de La Haya, y se decide adherirse a la Internacional disidente anarquista que se constituyó en Saint-Imier.

Mientras tanto el fracaso del cantonalismo y la intervención de Pavía que terminar con la I República marcan el fracaso del intenacionalismo en España. La organización pacífica de los obreros de esa etapa se transforma en otro tipo y con otros métodos. Surgen grupos clandestinos y defensores de la revolución. Esta situación cambiará cuando en 1881 el gobierno liberal inicia una política de mayor tolerancia. Un sector de los anarquistas catalanes, partidarios de las acciones sindicales abiertas y no clandestinas, consiguen crear la Federación de Trabajadores de la Región Española. En el Congreso de 1882, y que se celebró en Sevilla, se comprueba el auge de dicha Federación porque ya cuenta con 50.000 afiliados, especialmente del mundo industrial catalán, y de las federación andaluzas, las dos zonas donde siempre el anarquismo español tuvo sus mayores fuerzas.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Los intentos de creación de Internacionales fascistas

Determinados movimientos y/o líderes fascistas han intentado crear Internacionales para coordinar las acciones, partidos y grupos. Antes de la II Guerra Mundial está el caso de Boisjoslin que, desde Francia, fundó la Liga Internacional Anticomunista.
Pero los principales intentos se dieron después de la contienda. La derrota obligó a los movimientos fascistas en la clandestinidad a unirse ante la adversidad. Al principio, se pretendía facilitar la huida y refugio de nazis y fascistas perseguidos por crímenes de guerra o genocidio. En el año 1946 se creó el Socorro Negro Internacional en Suiza. Ahí están, además Odessa y La Araña.
En los años cincuenta destaca la fundación en Suecia del Movimiento Social Europeo. El objetivo era unir Europa para crear un imperio frente a las influencias norteamericana y soviética en plena guerra fría. El MSE terminó disolviéndose en el año 1960, aunque hay un intento de reconstrucción con el Movimiento Popular Europeo.También, está la Liga Anticomunista Mundial con posibles conexiones con la CIA, también en la guerra fría.
El belga Jean Thiriart intentó crear en el año 1962 el Partido Nacional Europeo pero no tuvo éxito porque sus correligionarios alemanes, franceses e italianos recelaban de que se estableciese un mando unitario. Se pretendía crear una Europa de las etnias frente a la Europa de las naciones, además de honrar la memoria de Hitler. Creó en 1960 la Joven Europa.
En la actualidad no hay una Internacional fascista pero los grupos de extrema derecha en Europa tienen relaciones entre sí.

jueves, 12 de noviembre de 2009

Bibliografía de Fernando Garrido Tortosa

Para los interesados en la extensa obra de Fernando Garrido Tortosa inserto la presente bibliografía:

Lo que es el mundo, o Memorias de un escéptico: leyenda contemporánea, dedicada a la más virtuosa de las mugeres, Cádiz 1843.
Propaganda democrática. Instrucción política del pueblo. Derrota de los viejos partidos políticos: deberes y porvenir de la democracia española
El pueblo y el trono, Madrid 1854.
Espartero y la revolución, Madrid 1854.
La República democrática federal universal,nociones elementales de los principios democráticos, dedicadas a las clases trabajadoras, precedidas de un prólogo de Emilio Castelar, Lérida 1855 (hay ediciones posteriores aumentadas y corregidas).
Obras escogidas de Fernando Garrido, publicadas e inéditas, precedidas de un prólogo por D. Francisco Pi y Margall, Barcelona 1859-1860.
Lindezas del despotismo, Barcelona 1860.
La democracia y sus adversarios, precedida de un prólogo por D. José María Orense. Barcelona, 1860.
Biografía de Sixto Cámara, Barcelona 1860.
El Socialismo y la Democracia ante sus adversarios, precedida de una carta de José Mazzini. Londres 1862.
La España contemporánea, sus progresos morales y materiales en el siglo XIX, 1ª ed. española y considerablemente aumentada, adornada con un mapa de España y el retrato del autor. Barcelona 1865-1867.
Historia de las persecuciones políticas y religiosas ocurridas en Europa desde la edad media hasta nuestros días, galería política, filosófica y humanitaria, imparcial y concienzudamente escrita, Barcelona 1863-1866,
Historia de las asociaciones obreras en Europa ó Las clases trabajadoras regeneradas por la asociación, Barcelona 1864.
Historia de los crímenes del despotismo. Cuadros históricos de la política y de la vida de los reyes y emperadores absolutos, de los déspotas y tiranos de todas las naciones de Europa, antiguos y modernos hasta el establecimiento del sistema representativo y reconquista por los pueblos de sus derechos y libertades, Barcelona 1867-1870.
La humanidad y sus progresos ó la civilización antigua y moderna, Barcelona 1867.
Historia del reinado del último Borbón de España. De los crímenes, opostarias, opresión, corrupción, inmoralidad, despilfarros, hipocresía, crueldad y fanatismo de los Gobiernos que han regido España durante el reinado de Isabel de Borbón, Edición de lujo, Barcelona 1868-1869.
Historia de las clases trabajadoras, de sus progresos y transformaciones económicas, sociales y políticas, desde los tiempos más remotos hasta nuestros días, con las biografías de sus grandes hombres, de su héroes y mártires más famosos, escrita y dedicada a todos los amantes del progreso, precedida de un prólogo de Emilio Castelar, Madrid 1870, 1080 págs.
Legalidad de la Internacional / Discursos íntegros pronunciados... por los ciudadanos Fernando Garrido, Emilio Castelar, Nicolás Salmerón y Pí Margall, precedidos de una introducción de Ramón de Cala,Madrid 1871.
La cooperación: Estudio teórico y práctico sobre las sociedades cooperativas de consumo y producción en Inglaterra y otros países, y especialmente en Cataluña, Barcelona, 1879.
La restauración teocrática, progresos y decadencia del Catolicismo en España, desde fines del siglo XV hasta nuestros días, Barcelona 1879.
La revolución en la Hacienda del Estado, las provincias y los municipios,Madrid 1880.
Cuentos cortesanos [por El Ermitaño de las Peñuelas], Madrid 1880.
Viajes del Chino Dagar-Li-Kao por los países bárbaros de Europa, España, Francia, Inglaterra y otros, traducido del chino al castellano por el Ermitaño de las Peñuelas, Madrid 1880.
¡Pobres jesuitas! Origen, doctrinas, máximas, privilegios y vicisitudes de la Compañía de Jesús desde su fundación hasta nuestros días, Madrid, 1881.
Los Estados Unidos de Iberia, Madrid 1881.
Cuentos de los Vosgos, por Erckmann-Chatrian, traducidos al castellano por Fernando Garrido,Madrid 1883.