viernes, 16 de abril de 2010

Carlismo

Aunque en este blog hay algunos artículos que hacen referencia al carlismo a la hora de tratar otras ideologías y acontecimientos históricos, así como algunas bibliografías faltaba un artículo que intentara acercarse a este movimiento político y social español tan importante en nuestra Historia Contemporánea. Ese es el motivo por el que insertamos este "post".
El carlismo fue un movimiento político y social español que nace en el siglo XIX. Inicialmente agrupó a los seguidores de la causa del infante Carlos María Isidro de Borbón, hermano del rey Fernando VII, enfrentado a la hija de éste, Isabel, en el conflicto provocado por la sucesión de la Corona de España. La pugna dinástica provocó una lucha política y militar con fuerte incidencia social, configurando un movimiento que aglutinó a los enemigos de la Revolución Liberal. El carlismo agrupó a un conjunto heterogéneo de grupos y personalidades contrarrevolucionarios, cuyo único denominador común fue el rechazo al liberalismo triunfante y a las políticas y medidas que pretendían la transformación de una sociedad tradicional eminentemente agraria en otra industrial y urbana.
El carlismo nunca configuró un corpus organizado y jerarquizado de ideas como el liberalismo. Bien es cierto que después de la Primera Guerra Carlista (1833-1840) comenzó a elaborarse en el seno del movimiento una doctrina política cuyos principales componentes fueron la defensa de una monarquía tradicional, encarnada en la rama dinástica carlista, frente a la monarquía constitucional y luego parlamentaria, así como una defensa del poder de la Iglesia y de un catolicismo tradicional, junto con un evidente conservadurismo social, una defensa del mundo rural frente a lo urbano e industrial, así como la defensa de los fueros e instituciones forales vascas, navarras y catalanas.
En el aspecto social, el carlismo arraigó con fuerza en las zonas rurales de Vizcaya, Guipúzcoa, Álava, Navarra, el Maestrazgo y algunas zonas rurales del interior catalán, donde predominaba una vieja pequeña nobleza y un clero locales con mucho arraigo. La alta nobleza y el alto clero no fueron seguidores del carlismo, con excepciones, aunque algunos de estos miembros de los antiguos estamentos privilegiados tuvieron posiciones ambiguas o de instrumentalización del movimiento carlista, ya que lo utilizaron frente a las posiciones más radicales del liberalismo o del republicanismo, como se puede comprobar en las épocas de gobiernos liberales progresistas o en el Sexenio Democrático. En los momentos de predominio de moderados y conservadores, como en la Década Moderada o en el triunfo de la Restauración borbónica, las tesis carlistas eran abandonadas por considerarse anacrónicas.
El carlismo se debilitó sobremanera después de la derrota militar de 1876. Es un momento de crisis y de escisiones en el seno del integrismo y de auge de los nacionalismos catalán y vasco. El carlismo mantuvo posiciones de más arraigo e importancia en Álava y Navarra en el nuevo siglo. Tenemos que tener en cuenta que el carlismo fue fundamental en el triunfo de la sublevación militar de 1936 en dichos territorios.
Franco integró el carlismo en el partido único, FET de las JONS. Un sector del carlismo o tradicionalismo tendió hacia el final de la dictadura hacia posiciones políticas de izquierda pero en la Transición dejó de ser un movimiento político y social decisivo e importante.

1 comentario:

  1. La provincia más carlista después de Navarra no era Álava sino Guipúzcoa. Es más el carlismo alavés fue siempre el más flojo de todo el carlismo vasco, muy por detrás incluso del vizcaíno. Que el breve paso de algunos caciques alfonsinos, como los Oriol y su Hermandad Alavesa, durante los años de la II República no sea un árbol que nos nuble la vista del conjunto del bosque...

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