sábado, 11 de mayo de 2013

La negación de los derechos de la mujer en la Convención


Inserto el siguiente texto del discurso de André Amar, diputado de la Convención, de octubre de 1793 sobre los derechos de la mujer:

"¿Las mujeres deben ejercer los derechos políticos e inmiscuirse en los asuntos de gobierno? ¿Deben reunirse en asociaciones políticas? (...)
No, porque deberían sacrificar cuestiones más importantes a las que han sido llamadas por la naturaleza. Las funciones privadas a las que están destinadas las mujeres por naturaleza ayudan a sostener el orden social. Y para el orden social es necesario que cada sexo se ocupe de aquello que le esté encomendado por naturaleza.
¿Cuál es el carácter propio de la mujer? Las costumbres y la naturaleza le han señalado sus funciones: educar a los hijos, preparar el espíritu y el corazón de sus hijos para las tareas públicas, elevar sus almas, (...) Después del cuidado de las tareas de su casa, la mujer ha estado destinada a hacer amar la virtud entre los suyos. Es así como ellas sirven a la patria (...).
En general, las mujeres son poco capaces para las ideas elevadas y las meditaciones serias...."

La argumentación del diputado pasa por señalar una naturaleza distinta de la mujer y, por lo tanto, deberían dedicarse a otras funciones, las relacionadas con el mundo privado frente a las funciones públicas que serían competencia de los hombres. El argumento es muy clásico. Llama la atención más el argumento de la costumbre, no tan propio de una época de fuerte influencia ilustrada, dado que este movimiento era muy contrario a los argumentos que apelaban a la costumbre.
El final del texto es demoledor.
En el libro de Bárbara Caine y Glenda Sluga, Género e Historia, se nos cuenta que Amar auspició la prohibición de los clubs de mujeres. Era miembro del Comité de Seguridad Nacional. Estas autoras, también, aluden a que Amar insistía en el derecho que tenían los ciudadanos a emprender negocios y actividades políticas seguros de que sus hogares e hijos estaban bien cuidados por sus esposas (pág. 37). (este libro puede consultarse en la red: http://books.google.es/books?id=owkFKNvhKXgC&pg=PA37&lpg=PA37&dq=%22andr%C3%A9+amar%22&source=bl&ots=ZrtkSGa4AH&sig=YkWT514YRp7YLb8kuDhkoBrRYAM&hl=es&sa=X&oi=book_result&res

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